Por qué hay que comer bien para poder adelgazar?

Por qué hay que comer bien para poder adelgazar? “Nos estuvieron proponiendo 600 calorías, dietas restrictivas, pastillas pseudo-homeopáticas que sacan el hambre; ahora también están las dietas de los polvos. Pero cada vez más hay más sobrepeso y obesidad, algo no anda bien”, aseguró a Infobae Martín Viñuales, médico especialista en nutrición.

Para Vuñuales, la clave es que las personas empiecen a entender bien la nutrición, que sientan que la comida es su principal aliada y no un enemigo. “Definitivamente hay que estar más preocupado porque haya comida que por lograr no comer”, aseguró.

Por qué hay que comer bien para poder adelgazar?

– ¿La gente no puede adelgazar o no quiere adelgazar? 

– Primero vale aclarar que lo que la gente cree que sabe, muchísimas veces está errado. El primer punto importante es que el concepto más instalado es lo que se llama balance energético negativo.Por qué hay que comer bien para poder adelgazar?

– ¿De qué se trata el balance energético negativo?

– Se piensa la biología humana como si fuera una empresa. Para entenderlo mejor, doy un ejemplo: si una persona come una manzana, que tiene muy pocas calorías (80), y se la pasa todo el día corriendo y gasta 2.000 calorías, pensaría: ‘comí 80, gasté 2.000, quedé 1.920 abajo. Adelgacé’. Esa suele ser la fórmula que todo el mundo piensa. Cuando a tu organismo le das muy pocas calorías y lo mandas a correr, vas a adelgazar porque en un momento te consumís, pero la biología es muy eficiente para reaccionar frente a esa propuesta, se pone muy ahorradora y enseguida enciende una batería de mecanismos complejos que tienen costos altísimos, como la baja del metabolismo, el aumento del hambre, el aumento del hambre selectivo por hidratos de carbono.

– ¿En qué conceptos la mayoría de las personas están equivocadas?

-En creer que la clave es restringir, que la clave es comer poco. Las restricciones lo único que hacen es que tu biología se ponga en alerta. Se asuste, se inquiete, se ponga más ahorrativa.

“Generalmente, el paciente que se somete a dietas restrictivas queda atrapado en la idea de que él no tuvo voluntad, de que él no pudo”

Qué es el flujo energético

“Siempre digo que hay que estar más preocupado porque esté la comida que por lograr no comer, no es una cuestión de voluntad. Supongamos que una persona llamada Carlos tiene un recital, a las nueve de la noche, luego de un día intenso de trabajo”, dijo Vuñuales.

Y siguió: “Carlos llega a la casa apurado, se cambia los zapatos, se pone zapatillas, se saca la camisa, se pone una remera. Enseguida, se hace unas tostadas de pan y le abre una lata de atún, le pisa una palta, arma una especie de paté de atún con palta y al pan tostado caliente le coloca rodajas de tomate fresco arriba. Entonces, tiene el pan calentito, el tomate y encima le agrega el paté de atún y palta. Como si fuesen unas brusquetas, se come dos o tres”.

“¿Cuál es en el recital el nivel de hambre de Carlos de 0 a 10?Probablemente sea 0. Pero ahora, de 0 a 10, ¿cuál es el nivel de saciedad?, la respuesta es 10. ¿Por qué? Porque estaban presentes en su tentempié los cuatro nutrientes: atún (proteínas), pan (hidratos de carbono), tomate (frutas, color), palta (grasas buenas polinsaturadas)”.

– ¿Por qué es posible adaptar la conducta de Carlos a nuestras vida?

– Teniendo en cuenta tres cosas: el primer punto es que alguien le explique a Carlos cómo funcionan los nutrientes como aliados. El segundo es que organice sus cosas para que en su casa estén esos alimentos, tener un orden mínimo para que haya atún, pan, tomate y palta (o reemplazar esta última grasa buena, que a veces es más difícil de tener por una cucharada de aceite de oliva, por ejemplo). Y lo tercero, y fundamental, es porque Carlos no negoció. ¿Cómo puede ser que Carlos culturalmente haya decidido no negociar sus cambios de ropa y no le preste atención a la comida previa al show?

Conceptos y alimentos para una vida saludable

– Saber que la restricción en sí misma es el peor consejo posible. De donde deducimos que la comida no es tu enemigo, sino tu principal aliado.
– Aprender y conocer la familia de nutrientes que la biología necesita.
– No olvidar que la idea es mezclar, por lo menos, tres nutrientes. Cuando la gente come bien, consume nutrientes, deja de comer porquerías, lo que ayuda a adelgazar.
– Poner atención donde se requiere. Tenemos 4 comidas para “recetarnos” así como te recetan un antibiótico. En la otra mano tenemos la actividad física con sus diferentes acciones terapéuticas.
– Por ultimo nunca olvidar de naturalizar el placer. Los humanos también comemos por placer y uno no puede recortar algo que atraviesa la vida humana. Por algún motivo extraño un altísimo porcentaje de la gente se vincula con la comida con una lógica blanco o negro, o todo bien o todo mal, y ése es un mal pronóstico en el evolución del tratamiento del sobrepeso.