Comencé a reducir la sal en mis alimentos y esto me pasó

Comencé a reducir la sal en mis alimentos y esto me pasó En taguea nos gusta probar de todo, para poderte contar a través de nuestra experiencia lo bueno y lo malo, así tu podrás elegir siempre el camino más saludable conociendo los obstáculos que hay que atravesar.

He escuchado muchísimas veces lo malo que es consumir sal en exceso, pero siempre lo atribuía a que es sólo perjudicial para los hipertensos o los diabéticos, asumiendo que, por supuesto, ellos consumen mucha más sal que yo.

Sin embargo, me vi obligada a reducir la sal en mis alimentos cuando los niveles de ácido úrico de mi marido salieron tan altos en su examen médico anual.

Mi primer paso

Como sabía que esto no era un cambio momentáneo, sino que se trataba seriamente de una cuestión de salud y un cambio de hábito, opté por empezar con pequeños y simbólicos cambios: quité el salero de mi mesa y empecé a reemplazarlo por sal baja en sodio o sal marina.

Empecé reduciendo la cantidad de sal que colocaba en mis comidas

Como en todo cambio, empecé por reducir a la mitad la cantidad de sal que le ponía a mis alimentos. Y aunque al servirlos me parecían totalmente desabridos, me contuve de añadirle para que mi marido viera que lo estaba apoyando.

Descubrí algo genial en la cocina

Como notaba que ante la falta de sal mis comidas parecían desabridas, empecé a compensarlo incorporando más y nuevas especias. Ese fue un gran descubrimiento porque conocí nuevas especias y sabores.

Y hablando de sabores…

Aprendí a reconocer el verdadero sabor de la comida. Y ahí me di cuenta de cuánta sal utilizaba y cómo esta, en muchos casos tapaba el verdadero sabor de las comidas.

Comencé a bajar de peso

Esto realmente fue lo que más me motivó, si bien no entendía por qué, me puse a investigar y aprendí que reducir la ingesta de sal evita que retengas líquidos, por lo tanto, te deshinchas, tienes una mejor digestión e incluso tu metabolismo se acelera.

Algo que también hay que tener en cuenta es que no solo la reducción está en la comida que preparamos en casa, también hay importante presencia de sal en estos alimentos:

  • Panificados.
  • Pasteles.
  • Embutidos.
  • Fiambres.
  • Pizas, hamburguesas y la mayoría de comida rápida.
  • Quesos.
  • Salsas.
  • Aderezos y conservas.
  • Snacks (patatas fritas, nachos, manís, etc.).

Por lo tanto, el secreto no está en dejar de comerlos (aunque sería lo ideal, pero no lo haría en mi caso porque ¡me encantan!), así que opté por reducir mi porción habitual.

Y como si fuera poco, esto también me asombró…

  • En menos de 10 días me acostumbré al nuevo sabor de mis comidas.
  • Empecé a notar la importante cantidad de sal que poseen el resto de los alimentos.
  • Solucioné problemas de salud que puedo tener a futuro: problemas renales, presión alta, problemas en los huesos como osteoporosis, reduje problemas de infarto y, como comenté anteriormente, me deshinché totalmente.

Foto de portada depositphotos
Basado en material de emol.com, nosotras.com